
calendula

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Propiedades de la Caléndula
Ya en la edad media se utilizaba la caléndula para combatir los trastornos intestinales y hepáticos y las afecciones oculares (oftalmías, conjuntivitis).
Posee también propiedades estimulantes y espasmódicas, actúa sobre el hígado y es un buen depurativo, diurético, laxante, y sudorífico.
Antiflogística y vulneraria, la caléndula favorece la cicatrización rápida de las heridas.
Resulta muy eficaz, también, para regularizar los ciclos menstruales.
Indicaciones de la Caléndula
Oftalmías, conjuntivitis, disfunciones hepáticas, trastornos intestinales, asmados), palpitaciones, insomnio, insuficiencia renal, estreñimiento, heridas, contusiones, quemaduras, eczemas, impétigo, úlceras, forunculosis, callos, verrugas, acné, menstruaciones irregulares.
Forma de uso de la Caléndula
Se utilizan las hojas y las flores, con las cuales se preparan infusiones y decocciones. La infusión se prepara con una flor por taza de agua. La decocción (uso externo) se prepara con dos flores por litro de agua.
La decocción de hojas, también para uso externo, se prepara con medio puñado de hojas frescas o secas por litro de agua (contra callos, verrugas). El zumo fresco de la planta está indicado contra los vómitos.
Dosis: infusión, dos a tres tazas al día. Decocción de flores (apositos compresas, duchas vaginales, etc.) varias aplicaciones diarias, al igual que en caso de la decocción de hojas. Zumo fresco, una cucharada de las de café en una tisana al día.
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