
La flor, después de un proceso de miles de transformaciones, se manifiesta como la máxima expresión de energía de la planta. Cada flor tiene un campo vibracional particular, con una cualidad única.
La flor hace de antena de energía y recibe constantemente los dos tipos de energía yin y yang ( desde la raiz, los tallos, y el sol….). Es entonces la flor, la esencia vital de la planta.
La esencia floral es, por tanto, un campo energético sutil mantenido en agua y alcohol (elixir) que colocado en el campo energético de otro ser vivo actúa por resonancia vibracional, armonizándolo. La esencia floral, sólo actuará si encuentra receptividad vibracional en el receptor, por lo que si se usan esencias inadecuadas, pasarán de largo sin hacer ningún efecto.
La esencia floral, una vez tomada, gracias a su caracteística vibracional, entra en contacto con el cuerpo energético del paciente y viaja por él a través de los meridianos de acupuntura y se dirige a los chakras y órganos energéticos, donde producirá su efecto, que se manifestará inicialmente en los estados emocionales y posteriormente, en la materia.
L flor va haciendo su trabajo de forma lenta y pausada, incorporando una cualidad al campo energético del ser que la necesita, y produciendo, en la mayoría de los casos, un efecto silencioso, tanto que el paciente, después de un tiempo, supone que esa característica armónica de su ser es propia y no se la atribuye a la flor. Si se les pregunta sobre los síntomas o estados emocionales alterados anteriormente de tomar la flor, reconocen que han cambiado pero no se suele saber exactamente cómo y cuando ocurrió.